Demasiado, demasiado pronto
- 1 feb
- 2 Min. de lectura

Vivimos en una sociedad acelerada que afecta directamente a la infancia. Muchos niños están cansados por crecer rodeados de excesos: demasiados estímulos, demasiadas decisiones, demasiada prisa y demasiada información.
Todo esto influye en su bienestar emocional, su comportamiento y su desarrollo infantil.
El enfoque de Simplicity Parenting, desarrollado por Kim John Payne, conecta profundamente con la crianza respetuosa y la educación consciente. Su propuesta es clara: cuando reducimos el exceso, devolvemos a los niños lo que más necesitan para crecer sanos: calma, seguridad y tiempo para ser niños.
Los 4 “demasiados” que sobrecargan la infancia
Antes de hablar de cómo simplificar, es importante identificar qué está afectando a muchos niños hoy:
1. Demasiadas cosas
El exceso de juguetes, pantallas y objetos dificulta el juego libre, la concentración y la creatividad. Menos cosas favorecen un juego más profundo y significativo.
2. Demasiadas opciones
Tener que decidir constantemente agota. Los niños necesitan adultos que acompañen y contengan, no que deleguen en ellos decisiones que aún no pueden gestionar.
3. Demasiada velocidad
Agendas llenas, prisas y actividades encadenadas afectan al sistema nervioso infantil. El desarrollo emocional necesita ritmos lentos, repetición y pausas.
4. Demasiada información
Noticias, conversaciones adultas y contenidos digitales llegan a edades cada vez más tempranas. Esta sobreexposición genera ansiedad y desconexión del propio mundo infantil.
Frente a estos excesos, Simplicity Parenting propone cuatro niveles de simplificación que ayudan a crear un entorno más sano y respetuoso con el desarrollo infantil.
1. Simplificar el entorno
El entorno físico influye directamente en el comportamiento y la regulación emocional de los niños.
Simplificar el entorno significa:
Reducir la cantidad de juguetes
Priorizar materiales simples y abiertos
Cuidar el orden y la armonía del espacio
Un entorno más sencillo apoya el desarrollo infantil, la autonomía y el juego creativo.
2. Simplificar el ritmo
Los niños necesitan ritmos previsibles y tranquilos para sentirse seguros. Un ritmo acelerado genera estrés y dificulta la autorregulación.
Simplificar el ritmo implica:
Respetar el juego libre diario
Alternar actividad y descanso
Evitar la sobrecarga de actividades
Bajar el ritmo es una forma concreta de cuidar la salud emocional en la infancia.
3. Simplificar horarios y rutinas
Las rutinas ofrecen estructura y seguridad, dos pilares clave en la educación respetuosa.
Rutinas sencillas:
Reducen conflictos cotidianos
Fomentan la cooperación
Aportan estabilidad emocional
No se trata de rigidez, sino de estructuras claras y amorosas que sostienen el día a día.
4. Filtrar el mundo adulto
Proteger la infancia también significa poner límites al mundo adulto. Los niños no necesitan cargar con preocupaciones que no les corresponden.
Filtrar el mundo adulto supone:
Cuidar conversaciones y contenidos
Limitar el uso de pantallas
Adaptar la información a su etapa de desarrollo
Esto favorece un crecimiento más seguro y coherente con sus necesidades reales.
Volver a lo esencial en la crianza
Simplicity Parenting nos recuerda que menos es más, también en la crianza. Simplificar no es renunciar, es priorizar el bienestar infantil, el vínculo y la presencia.
En Tiempo de ser niños creemos en una infancia vivida con calma, respeto y sentido. Porque los niños no necesitan más estímulos:necesitan tiempo, espacio y adultos disponibles.
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